Que aprendas el árabe marroquí depende fundamentalmente de las ganas que le eches en estudiarlo y de la necesidad que tengas de usarlo en tu día a día. Por supuesto, tu avance será mayor si resides en Marruecos y lo practicas a todas horas. El uso limitado exclusivamente a vacaciones lo condenara precisamente a una atracción más de tu visita. No quiero que creas que yo soy ningún experto, me limito a exponerte las claves que en mi caso han funcionado para acelerar el proceso y conseguir que al menos me “maneje” en árabe dialectal. Estas son a mi juicio las 5 reglas de oro para aprender darija.
- Aprende el alif, ba, tsa
Asúmelo cuanto antes, la pronunciación es complicada y la grafía aún más, pero piensa que en cuanto avances un par de zancadas, a los ojos de los que no saben nada les parecerá que hablas árabe como un nativo. Tus amigos extranjeros te preguntarán curiosos de qué has hablado con algún vendedor. Está en tu mano ocultarles que te has limitado a decirle que no le has entendido ni palabra.
La mitad de los sonidos del alifato no existen en castellano, aunque algunos de ellos los conocerás de otros idiomas. Es fundamental que lo repitas hasta saberlo de carrerilla, igual que eres capaz de canturrear el alfabeto con una dulce melodía infantil. En nuestro primer día de clase, repetíamos con dificultad la pronunciación de la profesora y escribíamos al lado de cada una su fonética en clave personal: una jota suavecita como para empañar un cristal, la ese de Soria como la pronuncia mi padre (Shoria), una erre fingiendo ser francés. Utiliza tus propios trucos hasta conseguir dominarlo.
- No tengas miedo a los reptiles
Por si no fuera suficiente esta dificultad, aún es más traumático su escritura. En nuestro primer encuentro observábamos preocupados la sucesión de culebrillas en su paseo vespertino por la página en blanco. Es normal que su visión te llegue a asustar y decidas cambiar de ruta esquivándola. No lo hagas. Cruza por la senda de las serpientes, míralas fijamente hasta reconocer sus movimientos, ya sabes que no se retuercen igual al comienzo que al final de la palabra. Para no asustarte, no te desvelaré la infinidad de peligros a los que te enfrentarás. Al contrario, te aseguro que en la tercera sesión de árabe, dejé de ver gusanitos y aparecieron las letras. يالّا
- La transliteración es pecado mortal
Tendrás la enorme tentación de escribir a lápiz, en letra minúscula, cómo se pronuncia una palabra. Evítalo. Sería como atarte los pies con cuerdas y pretender correr. Al principio te será del todo imposible memorizar la fonética de lo que ves escrito y cometerás todo tipo de errores. Yo aún me tropiezo, pero es la única forma de llegar lejos y no bloquearte ante folios, letreros y carteles únicamente en árabe. La mayoría de los libros de darija “ayudan” al estudiante con la transliteración, para la que tienen que inventarse un código que distinga las eses de س, ش y ص. Es un regalo envenenado. Salvo que tu interés por el idioma se limite a un fin de semana marraqueshí, huye de la transcripción alfabética como si fuera la misma peste.
- Los marroquíes mienten
Asume que siempre que alaban lo bien que pronuncias el idioma, lo integrado que te encuentras entre ellos y lo suelto que manejas sus frases hechas, te están mintiendo. No se lo tengas en cuenta. No tendrás un buen árabe hasta que dejen de remarcártelo. Su silencio al respecto es la primera señal de que vas en buen camino.
- No sé español, je ne parle pas françois
Los marroquíes carecen de la absurda timidez típicamente española a la hora de lanzarse en la conversación en otro idioma. Durante tu estancia en Marruecos te responderán permanentemente en francés, te preguntarán en español por tu procedencia y te saludarán en inglés, incluso si tú les hablas en dariya. No cejes en tu empeño de decir que no los entiendes, miénteles si hace falta. Un solo error respondiendo a una indicación en francés sería tu perdición. La única frase que debe salir ante una indicación en otro idioma ha de ser mafhemsh. No te entiendo, una y otra vez, aunque esté claro, aunque te pregunten de dónde eres para hablarte en tu lengua, aunque se monte una multitud en torno tuyo, aunque la policía comience a dispersar el barullo formado, aunque te lleven esposado por discutirle sept dirham al pobre tendero que no entiende tu negativa y que recordará lo simpático que parecía aquel gauri que se fue sin pagar. No hables jamás en español.
MOME es un un sueño-juego compartido que surge del deseo de crear un mundo mejor, dando importancia a la diversión, a la creatividad, a la libertad, a la inteligencia colectiva, a las personas…